Dentro de las profundas reformas en materia de estructura organizacional impulsadas por Sturzenegger, se transformó al INTA en un organismo desconcentrado dependiente del Ministerio de Economía.
La Ley Bases declaró la emergencia pública en materia administrativa, económica, financiera y energética por el plazo de un año y hoy, en su último día de vigencia, el Gobierno ejerciendo facultades delegadas publicó en el Boletín Oficial el Decreto N° 462/2025 a través del cual se dispone la transformación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en un organismo desconcentrado dependiente del Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
El INTA fue fundado en 1956 como un organismo de investigación estatal, autárquico financiera y operativamente. Desde entonces contribuye al desarrollo sostenible del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial a través de la investigación y la extensión, a la vez que impulsa la innovación y la transferencia de conocimiento dentro del país. Contando con presencia en las cinco ecorregiones de la Argentina (Noroeste, Noreste, Cuyo, Pampeana y Patagonia), las investigaciones y sus actividades son llevadas a cabo a través de la sede central, centros regionales, estaciones experimentales, centros e institutos de investigación, unidades de extensión y centros de experimentación.
El gobierno, considerando que la Institución tiene un sobredimensionamiento de su estructura y que ello “apareja dificultades en su supervisión estratégica y en la dispersión operativa”, dispuso que era necesario un nuevo modelo de gestión que mejore la coordinación con las distintas áreas de la Administración Pública Nacional y refuerce los controles en la ejecución de los recursos, para lo cual la mejor manera de lograrlo era que sea directamente parte dependiente de la Administración Pública Nacional.
Así, entre los institutos transformados por el Decreto del Ejecutivo, se dispuso la transformación del INTA en organismo dependiente del Ministerio y determinando que la conducción estará a cargo de un Presidente designado por el mismo Poder Ejecutivo Nacional, con vastas funciones. A su vez, existirá un Consejo Técnico cuyos miembros actuarán ad-honorem con funciones para elaborar objetivos y planes, lineamientos de investigación y evaluación de impacto técnico y productivo de los programas y proyectos ejecutados por el organismo; todo ello siempre previo acuerdo del Presidente.
La reforma al INTA elimina su autonomía, dejando una nueva versión del instituto federal dependiente y vertical. Ello en consonancia con las demás transformaciones que dispuso el Gobierno e incluso con las disoluciones que sufrieron algunas Agencias y otras Instituciones.
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