La justicia de Connecticut decidió sancionar a un abogado que intentó maniobrar a su favor una herramienta de IA, mediante una técnica conocida como “Prompt Injection” (Inyección Transparente).
En el marco del expediente “Elliot vs. New York Bariatric Group”, LLC -demandante- presentó escritos judiciales solicitando, entre otras cosas, que se dictara lo que en dicho sistema se llama “default judgment” -sentencia de rebeldía-.
Ello así, en dos de los escritos presentados introdujo texto blanco sobre fondo blanco, de tamaño diminuto -apenas 3 puntos-, prácticamente invisible para un lector humano con el fin de que, una vez analizados los mismos por la IA, la respuesta fuera favorable a su petición.
Y si bien el Tribunal interviniente no utilizaba sistemas de IA para resolver sus casos, advirtió la maniobra y, sin embargo, sostuvo que el hecho de intentar hacerlo ya constituía una conducta sancionable per se.
En este sentido, el juez Walter M. Spader Jr. calificó la conducta como un abuso serio del proceso judicial y aplicó una sanción procesal que incluyó para el abogado la pérdida al acceso a la presentación electrónica (e-filing) y ordenándole presentar sus futuros escritos y exhibiciones en persona y en papel.
En suma, el tribunal trató la “prompt injection” como una especie de comunicación ex parte encubierta, esto es, un mensaje dirigido a influir en el proceso decisorio pero ocultado hacia la otra parte y al lector humano.
En efecto, en el caso, no se sancionó al letrado porque un sistema de IA hubiera tomado una decisión errónea a raíz de la maniobra operada, sino porque intentó convertir un escrito judicial en un "prompt" oculto destinado a condicionar cualquier IA que pudiera leerlo.
El juez consideró lo propio como lo que se llama “comunicación ex parte”, en tanto se trató de la utilización de un escrito judicial que normalmente contiene argumentos destinados al juez y a la contraparte, pero que a partir de la introducción de un prompt oculto tiene un destinatario diferente: un eventual sistema de IA que procesa el documento.
Y si bien, no es exactamente una comunicación ex parte tradicional, porque no se trataba de enviarle secretamente un mensaje al juez, resulta más bien una analogía funcional: se intenta introducir en el proceso una comunicación que los demás participantes -humanos- no pueden percibir de la misma manera.
Por otra parte, otro de los pocos antecedentes relacionados con este tema ocurrió en Brasil.
En junio de 2026, el Tribunal de Justicia de Santa Catarina informó oficialmente de un caso en el que una empresa había insertado comandos ocultos para intentar inducir a sistemas de IA a producir una conclusión favorable. El tribunal calificó la conducta como litigación de mala fe e impuso una multa del 10% del valor actualizado de la causa y comunicó el caso a la OAB para investigar posibles infracciones éticas.
A raíz de todo lo cual, el CNJ (Conselho Nacional de Justiça) aprobó el 9 de junio de 2026 una nota técnica específicamente sobre los riesgos de “prompt injection” en sistemas de IA judiciales. recomendando, entre otras cosas:
Para finalizar, lo trascendente del precedente estadounidense citado, resulta no porque sea el primer caso mundial ni necesariamente el primero de EE.UU. sobre la temática, sino porque que muestra que un tribunal puede sancionar el Intento de Prompt Injection en un escrito judicial aún cuando la IA no llegó a intervenir en la decisión.
¿Te resultó útil lo que acabás de leer? Podés apoyarnos para que continuemos en esta tarea. Contribuí con tu suscripción para que nuestro contenido siga siendo abierto y podamos brindarte un servicio cada día mejor. Suscribirse.