La justicia federal norteamericana entendió que ese tipo de escaneo viola la privacidad de los y las estudiantes sin que sea una herramienta útil para evitar "trampa".
Frente a una demanda interpuesta por un estudiante de la Universidad Estatal de Cleveland –Cleveland State University-, Aaron Ogletree, en la que alegó que el escaneo de su habitación al momento de rendir un exámen remoto conculcaba sus derechos, el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de Ohio, división Este, hizo lugar a su planteo sosteniendo que se había violado la expectativa razonable de privacidad.
La universidad mencionada comenzó a ofrecer clases virtuales incluso antes de la pandemia por Covid-19, publicando en el año 2016 las pautas generales dirigidas al campus para acceder al servicio remoto, con el objeto de garantizar la integridad de las clases y evaluaciones; pero dejando a discreción de los miembros de cada facultad su implementación.
Algunas de las posibles herramientas que pueden utilizar son sistemas de detección de plagio que generan informes, la detección de las direcciones IP desde las que los estudiantes iniciaron sesión, el tiempo que transcurrieron en el examen, entre otras más.
Ello así, si bien Cleveland no solicita ni recomienda el uso de escaneo de la habitación, cada herramienta que utiliza el sistema requiere un escaneo de los cuartos como parte de sus instrucciones pregrabadas.
En este caso en particular, el accionante tenía programado un examen remoto para el día 17 de febrero de 2021, cuando en horas de la mañana recibió un mail de los Servicios de Pruebas del Estado de Cleveland para informarle que se verificaría su identificación, entorno y materiales.
Ogletree se negó a cumplir con lo requerido ya que explicó que tenía documentos confidenciales de su trabajo y no tenía suficiente tiempo para asegurarlos con anterioridad al examen que era ese mismo día.
Sin embargo, al momento de iniciar la evaluación el supervisor le solicitó el escaneo de su dormitorio, a lo que el estudiante accedió, grabándose su habitación y la prueba.
Ahora bien, la Cuarta Enmienda de la Constitución de EE.UU. protege el derecho de los individuos a estar seguros en sus personas, casas, papeles y efectos contra registros e incautaciones irrazonables; sosteniendo el demandante que la política de su universidad de realizar escaneos sin orden judicial violaría esta disposición.
En este sentido, lo que se cuestiona en la causa es si este tipo de escaneos califican como registros.
Se aclara en la sentencia que la Cuarta Enmienda se aplica cuando el gobierno viola una expectativa subjetiva de privacidad que la sociedad reconoce como razonable, entendiendo el demandante justamente que los escaneos de las habitaciones de los estudiantes encajan en dicho supuesto.
En oposición, el demandado sostuvo que dicha expectativa no era objetivamente razonable, señalando que los escaneos son una práctica estándar en toda la industria y que los estudiantes, incluso, con frecuencia aceptan su uso.
El Tribunal, entendió que la expectativa subjetiva de privacidad de Ogletree es una de las que la sociedad considera razonable y que se encuentra en el centro de las protecciones de la Cuarta Enmienda contra la intrusión gubernamental.