La decisión de la Cámara Nacional Civil y Comercial se funda en la ausencia de dolo o culpa grave de la denunciante y en la razonabilidad de sus sospechas
La causa tuvo origen en la denuncia penal realizada por una mujer, quien alegó el faltante de USD 2000 que guardaba en su casa y fueron hurtados durante una mudanza, hecho del que acusó a un empleado que había estado trabajando en su domicilio.
Luego de ser sobreseído por no haberse acreditado la autoría, el acusado inició juicio a la denunciante por daño moral, el que finalmente fue rechazado por la justicia de primera instancia, resolución luego confirmada por la Sala A de la Cámara Nacional Civil y Comercial.
La Cámara consideró que las sospechas de la mujer resultaban razonables, ya que el día de la desaparición del dinero el actor había estado trabajando en su casa.
En particular destacó la falta de malicia, y señaló que no se acreditó la existencia de dolo o culpa grave al realizar la denuncia, único supuesto en que debe responderse por acusaciones calumniosas en los términos del art. 1771 del Código Civil y Comercial.